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Cómo y por qué debemos
prevenirlas
En esta temporada, la gripe afectó con diferentes
grados de intensidad a los países del hemisferio Norte,
con predominio de los subtipos de influenza A H3N2-H1N1. Austria
y Portugal figuran entre los países europeos más
afectados, y en otros como España la actividad no ha
alcanzado aún su punto máximo.
En los Estados Unidos, la proporción de pacientes
con síndrome tipo influenza y las muertes por influenza
y neumonía se encuentran por debajo de los niveles
epidémicos. Si bien estos subtipos de influenza A han
afectado a los países asiáticos, la preocupación
actual es la reaparición en este continente de casos
en seres humanos de gripe aviaria (H5N1). Debido a su habilidad
para mutar y su capacidad para pasar de sus reservorios animales
hacia el hombre, los virus de la gripe son capaces de emerger
o reemerger como “nuevos virus”, con la posibilidad
de diseminarse rápidamente, afectando a las poblaciones
susceptibles de contraer la enfermedad, y de causar epidemias
o pandemias.
En la temporada 2003-2004 se habían registrado brotes
de influenza A aviar en ocho países del sudeste asiático.
Como consecuencia 100 millones de aves murieron por la enfermedad
o fueron sacrificadas, se reportaron 12 casos en humanos de
influenza aviar en Tailandia y 23 en Vietnam, con un total
de 23 muertes. Después de un período de 6 meses
sin registros en seres humanos, las autoridades consideraron
que el brote en aves estaba controlado, pero Camboya, China
Indonesia, Malasia, Vietnam y Tailandia reportaron un rebrote
epidémico, letal para aves. Este brote fue seguido
de la aparición de nuevos casos de gripe aviar en humanos.
Desde agosto de 2004 hasta el momento se han producido 55
casos de influenza aviar en humanos con 42 muertes en Tailandia,
Vietnam y Camboya. Para la mayoría de los expertos,
la presencia geográfica generalizada del virus de influenza
H5N1 aumenta las oportunidades de coinfección humana
con virus de influenza humana y aviaria, la recombinación
genética, y la consecuente aparición de un nuevo
subtipo de influenza con potencial pandémico.
Como ya se comentó, la gripe aviaria (o aviar) es
causada por el subtipo de virus H5N1 de influenza Ay, como
su nombre lo indica, afecta habitualmente a las aves, sobre
todo patos, pavos y pollos. Entre las aves, la enfermedad
se contagia con facilidad, pero la transmisión ave-hombre
es ocasional, y se produce por contacto directo o a través
de superficies contaminadas con heces, secreciones nasales
o saliva de aves infectadas.
La enfermedad debe sospecharse en los siguientes
casos:
• Persona que habitan en zonas endémicas y presentan
un cuadro clínico influenza, fundamentalmente sin han
tenido contacto con una persona enferma o con aves de corral
(visitas a granjas, manipuleo de aves al cocinar, mercado
de aves).
• Viajeros que al regresar de una zona endémica
muestran un cuadro clínico de influenza, dentro de
los 10 días posteriores al contacto con enfermos o
con aves de corral.
Respecto al tratamiento, se ha demostrado resistencia del
virus a los inhibidores M2. Los inhibidores de la neuraminidasa,
oseltamivir y zanamivir, podrían ser efectivos. Para
su aplicación a seres humanos, la vacuna contra este
tipo de virus está en vía de desarrollo. No
obstante, se recomienda la vacunación antigripal habitual
a toda persona que viva en un área epidémica
y tenga contacto con aves o sus secreciones (OMS). Su objetivo
es evitar la coinfección con otros virus de influenza
circulantes, y prevenir futuras mutaciones que podrían
provocar una nueva pandemia.
Gripe o influenza
• Es una enfermedad respiratoria de importancia
mundial (5-30% de la población la padece cada año).
• Causa gran impacto en la salud, especialmente en
grupos de alto riesgo.
• Ocasiona grandes pérdidas de productividad
laboral:
- Pérdida de 15 millones de días de trabajo
*.
- Costo directo-indirecto de 3,5 billones de dólares
anuales *.
- * Datos de EE.UU.
La gripe y su prevención en el paciente diabético
• Cada año, la gripe provoca considerables
tasas de mortabilidad y mortalidad en la población
mundial, especialmente cuando las personas afectadas son adultos
mayores o padecen enfermedades crónicas como diabetes.
• Los pacientes diabéticos tienen mayores riesgo
que los no diabéticos de padecer complicaciones respiratorias
y no respiratorias ocasionadas por la gripe. Dentro de las
respiratorias, pueden mencionarse la bronquitis aguda, que
se observa en el 30% de los casos, y la neumonía, que
se ha identificado hasta en el 38% de los pacientes con influenza
A y en más del 10% de los pacientes con influenza B.
Existen dos tipos de presentación: la neumonía
viral o primaria y la neumonía bacteriana secundaria.
La neuminía viral primaria, que suele aparecer durante
los primeros días de la enfermedad, registra una tasa
de mortalidad muy elevada. La neumonía bacteriana debida
a Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Staphylococcus
aureus se presenta después de que los síntomas
gripales han mejorado (quinto o décimo día),
logra una buena evolución con antibióticos,
y la tasa de mortalidad es menor que la provocada por la neumonía
primaria. La complicación no respiratoria más
frecuente producida por el virus de la gripe que sufren los
pacientes diabéticos es la descompensación de
su enfermedad de base.
• Durante las epidemias, el riesgo de hospitalización
para diabéticos es seis veces mayor que para pacientes
no diabéticos, y ellos tienen 1,7 veces más
riesgos de morir por una neumonía e influenza que la
población general. La tasa de mortalidad oscila entre
un 5 y un 15%, y aumenta cuando los pacientes tienen además
factores de riesgo adicionales, como enfermedades cardiovasculares
y renal.
• Se ha demostrado que la vacunación antigripal
es efectiva y eficaz para prevenir complicaciones y la muerte
asociada a neumonía e influenza. A pesar de ello, algunos
estudios realizados en los Estados Unidos indican que solo
la mitad de los adultos diabéticos se vacuna contra
la influenza. En nuestro país, aproximadamente dos
millones de personas padecen la enfermedad y, en su mayoría,
la cobertura de vacunación es inadecuada.
La vacuna antigripal
• La vacuna actual es inactiva, y se administra
en IM en el deltoides. La OMS recomienda una formulación
para el hemisferio Norte y otra para el hemisferio Sur, basadas
en los datos de vigilancia epidemiológica. La formulación
de vacuna antigripal recomendada para este año y para
nuestro hemisferio es:
- A/New Caledonia/20/99(H1N1)-like virus;
- A/Wellington/1/2004(H3N2)-like virus;
- B/Shanghai /361/2002-like virus *.
* B/Shanghai /361/2002-like virus o B/Jinlin/20/2003 o B/Jiangasu/10/2003.
La respuesta inmune celular y humoral desarrollada después
de la vacunación se observa a partir del séptimo
día y persiste durante diez a doce meses.
• La vacuna es eficaz. En adultos sanos, es capaz
de prevenir la enfermedad hasta en un 90% de los casos. Para
los ancianos y otros grupos de alto riesgo, tiene una efectividad
mayor en la prevención de hospitalizaciones y muerte
por neumonía e influenza.
• Está indicada anualmente a todo paciente
diabético, a partir de los 6 meses de vida.
• Es una vacuna segura, y solamente algunos pacientes
tienen dolor en el sitio de aplicación. Menos del 3%
desarrolla fiebre, mialgias, y también son pocos frecuentes
las reacciones de hipersensibilidad.
• Las contraindicaciones de la vacuna antigripal son
escasas y comprenden los casos de personas con alergia grave
a las proteínas del huevo (puesto que se cultiva en
células de embrión de pollo), y a aquellas con
antecedente de Guillain Barré. La fiebre es una contraindicación
relativa, y las personas afectadas con cuadros de vías
aéreas superiores pueden vacunarse.
Enfermedades por neumococo y su prevención
en pacientes con diabetes
• Cada año, solo en los Estados Unidos
la infección por neumococo es responsable de 3000 casos
de meningitis, 50.000 casos de bacteriemia y 500.000 casos
de neumonía. Anualmente fallecen 40.000 personas a
causa de una enfermedad invasiva por neumococo (EIN). Las
mayores tasas de mortalidad se observan en la meningitis y
bacteriemia producidas por este germen (15 al 20% de los pacientes
adultos afectados). Esta tasa de mortalidad aumenta si existen
enfermedades predisponentes (30 a 40%).
• La hospitalización y la muerte a causa de
EIN son más frecuentes entre las personas que padecen
diabetes que en la no diabéticas (tasa de mortalidad
en adultos: 30 a 40% versus 15 a 20%).
• El riesgo de que una persona con diabetes muera
por neumonía neumocócica o sus complicaciones
es tres veces mayor que el del no diabético.
• En los Estados Unidos, dos de cada tres personas
diabéticas no están vacunadas contra el neumococo.
En nuestro país, un estudio prospectivo y multicéntrico
de los episodios de EIN en mayores de 18 años (Nacinnovich
FM, Marín M, Bonvehi P etal. Grupo de Estudio de Enfermedad
Invasiva por S. Peumoniae en la Argentina. Funcei –
Fundación Centro de Estudios Infectológicos)
demostró que la EIN afectaba principalmente a pacientes
con factores de riesgo como la diabetes. Dentro de ellos,
solo un pequeño grupo tenía aplicada la vacuna
antineumocócica, a pesar de que los serotipos más
frecuentes estaban incluidos en la vacuna.
Vacuna antineumocócica
• La vacuna antineumocócica de polisacáridos
protege contra 23 serotipos de neumococo. Estas 23 valencias
que componen la vacuna cubren el 92% de esas cepas invasivas
(meningitis, bacteriemia, sepsis y neumonías).
• En el caso de pacientes diabéticos, se aplica
a partir de los 2 años, IM en el deltoides, y la protección
se obtiene desde la segunda o tercera semana después
de aplicada.
• Una sola revacunación está indicada:
- A partir de los 65 años.
- Si el paciente sufre insuficiencia renal crónica,
es menos de 65 años y han pasado más de 5 años
desde la primera dosis (si el paciente es menor de 10 años,
debe revacunarse tres años después).
• La vacuna es segura. El efecto adverso más
frecuente es el dolor en el sitio de aplicación o enrojecimiento
de la zona. Memos del 1% desarrolla fiebre, mialgias, y también
son poco frecuentes las reacciones de hipersensibilidad.
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